Remolino

Pìdele, pìdele al mar que se desate mientras tù lo observas, deseando
ser tù quien se estrelle contra esas rocas, deseando que seas tú quien
se desprenda de las ataduras y vuelva a ser libre, y vuelvas a ser tú,
y expandirte como lo hace el mar y enfrentarse al cielo cara a cara,
teniendo su reflejo en tu cuerpo y ser quien sabe los secretos del sol cuando se esconde y que te muevas junto al viento, que ayuda a impulsar tus olas y a hacer pequeños remolinos para jugar...jugar a que eres una trampa y una amenaza que atrae con invitaciones seductoras a conocer lo desconocido, que incita a caer para no volver a aparecer, y que inquieta, asusta, pero nunca olvida el tinte risueño de todo esto, y se vuelve amigable, así como tú quieres ser, así como tú eres, y nada más luego de haber jugado, disminuye su tramo circular para extenderlo, y ser nuevamente calma.

3 comentarios:

Le Fay dijo...

Sube el sueño cochino, mejor será, pa reírme.
Por qué tenís algunos tildes pal otro lado?

Nota Disonante dijo...

Porque soy eshpecial.
Y la asesoría de imagen, ah?

Anónimo dijo...

esa historia de remolinos me parece conocida, me gusta!