Tope

Mi cuerpo resistía ágilmente, sorprendiéndome de gran manera. Mi espalda se arqueaba agresiva, pero elegante; mis piernas firmemente soportaban e impulsaban el resto de mí. El paisaje era maravilloso, envolvente, protector y alentador. Crucé el tramo sola, como si mi vida dependiera de ello. De pronto, todo se nubla y estiro mis brazos para encontrar algún apoyo. Mis pasos eran pequeños, inciertos. Caminaba sin pensar en una dirección. Llego a una puerta enorme, con rejas eternas. Detrás de ella estaba el Paraíso, pero estaba cerrada para mí. Me sentí castigada, me sentí sin concordancia alguna hasta que entendí que ese lugar tan anhelado no era para mí. No lo era porque nunca lo creí. No lo era porque nunca lo sentí, nunca fui parte de él. No lo merecía.
Me esfumo. Desaparezco.

No hay comentarios: