La cama ya no estaba fría. La dulzura de tu olor contrastaba con el agrio sabor que sentía al tragar. La tibieza de tu cuerpo mantenía el mío templado y la caricia de tu mano permitía mis latidos calmos.
El estado febril sin duda hace alucinar.
- Infinito (i)limitado en el presente -
Copyright © 2008 El ocho y el infinito. | Design by Styleshout, Template Blogger by Blog and Web
1 comentario:
espero ansiosa el día que la perturbación de tus aguas niponas, sea un recuerdo no más.
Publicar un comentario