Falso

La verdad no existe más que en uno mismo. Tú no puedes decirme que tu verdad debe ser la mía, no puedes hacerme tener tu mirada, no puedes dirigir mis pensamientos. Por eso odio las imposiciones, por eso odio cuando alguien se enoja o no entiende que otro no piense como uno, que no sienta como uno, como si eso fuera tan terrible como el holocausto. A mí también me pasa. Yo también soy inconsecuente, pero, ¿quién no lo es? Es difícil, por no decir imposible, seguir una sola línea, como si la vida fuera recta y derecha, sin vueltas, sin desvíos, sin curvas ni rotondas. Mi mente ha estado invadida por el surgimiento del individuo en tanto pensamiento. ¿Cuánto pensamos realmente por nosotros mismos?, ¿Qué tan puro es lo que pensamos? Pues nada. Todo está contaminado. Yo no sé si la gracia está en tomar todas esas influencias externas como los libros, la música, el arte y con eso construir nuestro propio mundo (eso creía hasta hace muy poco) pero hoy todo ha caído en la inestabilidad de la confusión, porque adoptamos cosas que no son nuestras, hago una idea tuya como si fuera mía, empiezo a sentir como sientes tú. ¿Dónde, entonces, estamos?, ¿Dónde está lo que es sólo mío?, ¿Dónde están los pensamientos sin ser guiados por un otro? Hoy todo me parece falso.

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